Los datos históricos hasta ahora
encontrados referentes a los esclavos del cafetal La Dionisia no ofrecen mucha
información. El único registro acerca de la densidad de población esclava de la
citada plantación se encuentra en la Correspondance consulaire et commerciale
del Ministère des Affaires Etrangères de Francia donde aparece la cifra total
de 80 esclavos para 1843. Es preciso señalar que en este documento
aparece como propietario de la plantación Francisco Rou-viere que para esa
época hacía casi diez años de su fallecimiento. Por otra parte, en 1836
Francisco Simón, primogénito del matrimonio, había pasado la propiedad a tres
de sus hermanos, por lo que la información mencionada podría representar una
cifra equivocada para el año en cuestión, tal vez correspondiente a la década
del treinta. No obstante, el documento aporta un estimado de la densidad de la
población esclava que habitó en un momento determinado la plantación.
No se han hallado documentos que
especifiquen la proporción de hombres y mujeres, cuestión que ha sido
determinada en otras plantaciones de la provincia de 2:1, dos hombres por cada
una mujer. Así mismo, tampoco se conocen las naciones africanas representadas,
con la excepción del primer bautismo de esclavos del cafetal, realizado en
julio de 1822 en la Parroquia San Carlos Borromeo de Matanzas que corresponde a
una adulta Carabalí y otro bautismo realizado en la Iglesia Parroquial San
Cipriano Obispo y Purísima Concepción de Limonar en marzo de 1863 de una morena
hija de una esclava de nación Mina[1].
El término nación, que define la afiliación
étnica o cultural, fue utilizado para distinguir la procedencia de los esclavos
embarcados en la trata trasatlántica. Los comerciantes de esclavos los
catalogaban según el puerto de embarque. Así, Minas proviene de Elmina, puesto
de comercio que perteneció primeramente a los portugueses y más tarde a los
holandeses, ubicado en la Costa de Oro, actualmente dentro de los límites
territoriales de Ghana[2].
En cuanto al término Carabalí, parece haberse asignado a los esclavos extraídos
desde las factorías localizadas en las márgenes de los ríos en la zona de
Calabar, actual territorio de Nigeria, en las fronteras con Camerún. El puerto
de Calabar fue uno de los más importantes mercados de esclavos desde el siglo
XVII hasta el XIX, desde donde se ha considerado fueron enviados hacia el
“Nuevo Mundo” entre el 25% y el 30% aproximadamente[3].
Respecto a las evidencias materiales,
aunque cuantitativamente no fueron muchas, se lograron encontrar algunos indicios y ausencias que apuntan a la vida
del esclavo en la plantación.
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