Las primeras noticias referentes a las tierras donde luego se
fundaría el cafetal La
Dionisia datan de 1818, cuando se realiza la compra a censo
redimible de ocho caballerías de tierra en el hato de Canímar por parte de D.
Francisco Rouviere Durán, francés nacido en Marsella. La hipoteca es cancelada
diez años después en 24 de mayo[1].
En noviembre del mismo año las tierras parecen haber sido utilizadas para el
cultivo de frutas y hortalizas, las cuales se trasladaban a una casa venduta en
la ciudad de Matanzas, según consta en una carta de puño y letra del dueño
dirigida al Cabildo solicitando la disminución de los impuestos que hasta ese
momento constaban de $25.00, adjuntando un resumen de las ventas realizadas[2] (Anexo 1), cuestión que se siguió tramitando hasta 1820.
La investigación histórica no ha aportado
hasta el momento la fecha exacta de la fundación del cafetal, pero, según los
datos obtenidos, se estima haya sido entre 1820 y 1822. En 17 de julio de este
último año es fechada la primera certificación de bautismo de una esclava perte-neciente
a Francisco Rouviere, asentada en la Parroquia San Carlos Borromeo de Matanzas y
correspondiente a una adulta carabalí[3].
Ubicación
del río Canímar, en las afueras de la ciudad de Matanzas. Enmarcado en un
círculo el cafetal La Dionisia.
Foto
satelital tomada en abril de 2006 donde se observan varias de las estructuras
de la plantación y algunas de las guardarrayas de los sembrados de café
Posteriormente,
a la muerte del fundador de la finca y su esposa Dionisia Giraud en 1834, todos
los bienes pasan al mayor de sus ocho hijos, Francisco Simón Rouviere, quien
traspasa la propiedad a tres de sus hermanos dos años después[4]. Los beneficiarios fueron
Josefa Magdalena, Santiago Cornelio y Luis Eduardo Rouviere, para los cuales se
aseguraron 23131 pesos y 7 reales.
La
caída de los precios del café en la década del cuarenta del mismo siglo
convierte a la otrora hacienda cafetalera en potrero, encontrándose para 1863,
mediante una partida de bautismo de una morena, que el lugar pertenecía a otro
miembro de la familia, Simón Giraud.
En
ese mismo año, el potrero Dionisia es comprado por dos hermanos de apellido
Elizalde, quienes lo obtienen del hospital de San Lázaro de La Habana,
perdiéndose la consecutividad de los propietarios del predio hasta principios
del siglo XX.
Según
la propiedad actual, en 1922 la Sra. Concepción Espino y Pérez, viuda de Guerra,
vende el potrero a D. Gerardo Guillén y González, cancelándose la hipoteca
tres años después. La casa continua en uso por Nemesio Guillén, hijo de Don
Gerardo, donde vive con su familia y la historia de La Dionisia.
En
cuanto a las dimensiones del predio, este fue incrementándose paulatinamente.
Para 1818, como se mencionó antes, los terrenos correspondientes a lo que luego
sería el cafetal La Dionisia
estaban compuestos por ocho caballerías de tierra y en 1836, cuando Francisco
Simón traspasa la propiedad a tres de sus hermanos, había aumentado en tres
cuartos de caballerías. Posteriormente, en 1863, cuando el lugar es adquirido
por Salvador y Federico Elizalde Giraud, que para ese entonces había dejado de
ser cafetal para convertirse en potrero, La Dionisia poseía 18 caballerías y 212 cordeles[5].
Una
posible explicación del incremento de diez caballerías podría tener su origen
en una compra de igual cantidad de tierras en 1820 por el fundador del cafetal,
Francisco Rouviere Durán. Éstas, se ubicaban en Punta de Maya[6], existiendo la posibilidad
de que se convirtieran en una sola propiedad, aunque este planteamiento hasta
el momento no pasa de ser una hipótesis.
[1]
Archivo Histórico de Matanzas. Fondo Anotaduría de Hipotecas. Libro 1. Partida
70. Folio 15.
[2]
Archivo Histórico de Matanzas. Actas Capitulares. Tomo 32. Folio 271 y 272.
[3]
Parroquia San Carlos
Borromeo Catedral – Matanzas. Certificación de bautismo. Libro 10 Pardos y
Morenos, folio 300, No. 1914.
[4]
Archivo Histórico de Matanzas. Fondo Anotaduría de Hipotecas. Libro 7. Partida
481. Folio 93.
[5]
Archivo Histórico de Matanzas. Fondo Anotaduría de Hipotecas. Libro 18. Partida
760. Folio 130.
[6]
Archivo Histórico de Matanzas. Fondo Anotaduría de Hipotecas. Libro 1. Partida
395. Folio 97.


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