Al caso específico del cafetal La Dionisia se hace
referenfia en varias ocasiones dentro del citado proyecto. Así, entre los
planes que proponía la
Corporación Gaviota , ejecutante del proyecto, se encontraban
los “Proyectos de construcción, restauración y ambientación del cafetal La Dionisia ”, asunto que
sigue siendo considerado, esta vez por la Empresa de Flora y Fauna. Las pretensiones eran
representar la etapa de florecimiento del cultivo del café en la zona,
vinculado con el Bongo.
En cuanto a la construcción el proyecto fue
más ambicioso ya que se erigió un restaurante en la parte trasera del patio de
la casa para brindar un mejor servicio.
Las consecuencias de este hecho comenzarán a manifestarse en un futuro cercano
ya que la obra se encuentra muy cerca a un muro sin revoque que es parte de los
barracones de esclavos domésticos en el fondo del patio, hacia donde el techo
hace agua, provocando daños irreparables al entorno de la finca y sobre todo
al potencial arqueológico con que cuenta la antigua plantación. Además, el
funcionamiento del restaurante implica la sobre explotación del pozo de agua,
ya que es la única fuente de abastecimiento del lugar. Esto conllevó a insertar
un elemento anacrónico como es un tanque metálico en el entorno cafetalero.
La conservación del conjunto de las
estructuras originales es consi-derablemente buena, aunque muchas de ellas han
sido afectadas reiteradamente. La vivienda, que presenta el mejor estado de
preservación, estaba afectada en mayor parte en el techo, lo que provocaba humedecimiento
de los muros y maderas presentes en el inmueble, por lo que una intervención de
restauración habría sido apropiada. Para la misma, era imprescindible la
participación y asesoramiento de personal especializado, lo cual no está
explícito en ninguna de las propuestas turísticas. Tal es así que se hizo la
sustitución de una parte del techo sin contar siquiera con las autoridades
patrimoniales.
Respecto a la ambientación, el proyecto
está dirigido a la recreación del siglo XIX mediante esculturas, lo cual podría
ser utilizado, pero solo como material de apoyo. Por los valores del lugar, es
inimaginable la no inclusión de contextos arqueológicos que demuestren
materialmente la vida cotidiana en el cafetal, así como los diferentes
utensilios utilizados y cambios ocurridos durante su evolución hasta la
actualidad.
Es de destacar que la construcción y
ambientación de áreas para el turismo se debe tratar con suma precaución y,
como ya se ha planteado, debe intervenir algún especialista en el tema, ya que
la intención de recrear los ambientes en ocasiones distorsiona la realidad y
puede tergiversar realidades históricas o arqueológicas.
En la actualidad, según la promoción que
realizan las agencias de turismo, en La Dionisia se brindan el servicio de
comida tradicional cubana y una visita al cafetal, pero es de vital importancia
que se destaquen los valores históricos, arqueológicos, arquitectónicos y eco-lógicos
representados en el lugar, lo cual constituye su razón de ser.
Recientemente, tras una visita a La Dionisia , se pudo
constatar la limpieza efectuada de las estructuras, lo que da una mejor visión
del espacio y a la vez favorece su conservación. También, se observaron
reparaciones realizadas en el techo de la casa de vivienda, algo que se puede
apreciar como gesto de beneficio sobre todo para los actuales inquilinos, ya
que había grandes daños que provocaba el humedecimiento de muros y maderas. No
obstante, esta actividad debió reali-zarse con asesoramiento de personal
especializado en restauración y conservación de patrimonio, ya que se realizó
una intervención que implicó la sustitución no solo del área deteriorada, sino
de todo el techo de viga y tablazón de la galería.
En última instancia se debe mencionar la
reconstrucción de la estructura del campanario llevada a cabo. La misma se
realizó como consecuencia del hallazgo de los cimientos originales durante las
labores de excavación arqueológica, elemento que se dejó descubierto por su
valor histórico para que formara parte de la atracción turística del lugar, por
lo que se sugirió su conservación, pudiéndose delimitar el área antes de
terminados los trabajos. Para ese entonces surgía la idea[1]
de hacer una reconstrucción hipotética la cual se realizaría cerca de la
estructura descubierta. Es importante resaltar el acercamiento de la
reconstrucción del campanario, ya que cerca no significa en el mismo lugar, ni
utilizar la misma huella de poste para colocar la nueva estruc-tura, lo cual se
hizo.
Lo cierto es que para la recreación del
espacio se construyó un muro a continuación de los cimientos de la estructura
original, ubicándose una reproducción de un campanario justo en la huella de
poste hallada durante las excavaciones. Es preciso añadir que dicha
reproducción fue hecha sin escala alguna, por lo que es totalmente
desproporcionada.
Por otra parte, la falta de control sobre
los visitantes durante su estancia en el predio se ve reflejada en el impacto
producido sobre los muros de las estructuras constructivas de la plantación,
donde se observa gran cantidad de escrituras sobre el musgo que los cubre.
También, hubo un intento de hurto de un grillete, el cual fue recuperado en
esa ocasión gracias al cuidado de Nemesio Guillén. No obstante, una segunda
oportunidad fue la definitiva para que desapareciera una de las piezas mejor
conservadas de las que se atesoran en La Dionisia. Este hecho es la
consecuencia de la explotación turística de un predio que conforma parte del
patrimonio cubano, sin que exista personal dedicado a su salvaguarda, más allá
de los mismo guías y los trabajadores de mantenimiento y cocina que se
desempeñan en el lugar, cuestión que debe ser atendida con suma precaución para
que este tipo de situaciones no se repitan y se haga cumplir la ley que los
protege.
[1]
Esta idea fue expresada al autor por Rolando Torres, Subdirector Comercial de
la ENPFF de Matanzas, representante ante el convenio con el Castillo de San
Severino Museo de la Ruta del Esclavo para la realización del Proyecto de
Excavación Arqueológica en La Dionisia.
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