lunes, 25 de junio de 2012

Composición del Cafetal La Dionisia


Uno de los rasgos más significativos del cafetal La Dionisia es, sin lugar a dudas, la conservación de su estructura constructiva. La cercanía de la ciudad y el crecimiento urbano no parecen llegar al predio, aunque esta apreciación no podría afirmarse cabalmente por razones que se tratan en el apartado dedicado al patrimonio.
Hasta el presente, los estudios realizados en torno a las plantaciones cafetaleras[1] concluyen que la organización de las mismas se caracteriza por las particularidades de cada una respecto al emplazamiento en el terreno, poder adquisitivo y otros factores que influían en la distribución de las estructuras, por lo que no existía un patrón único de organización. No obstante, se han identificado dos variaciones en la estructuración del batey en las plantaciones cafetaleras, sujetas a la geografía del espacio utilizado, definiéndose los bateyes en forma lineal para las áreas montañosas y bateyes agrupados para los valles y cimas de montañas[2]. Teniendo en cuenta esta propuesta, concebida para el oriente cubano, La Dionisia tendría una organización agrupada del batey.
El levantamiento topográfico llevado a cabo en La Dionisia mostró la conformación del batey, ubicándose todas las estructuras de forma tal que quedaba en el centro un espacio común. El batey era uno de los componentes esenciales de las plantaciones cafetaleras, conformado por dos áreas definidas por su funcionalidad: la zona industrial y la habitacional.
Así, entre los exponentes que presenta mayor estado de conservación se encuentra la casa de vivienda. Los estudios realizados en plantaciones cafetaleras cubanas han tenido como principal objetivo estas estructuras. En este caso no ha sido así. Si bien los objetivos propuestos iban en otro sentido, era de interés el conocimiento de todo el conjunto, pero la constante utilización del inmueble hasta nuestros días imposibilitó cualquier trabajo. No obstante, con el debido permiso de los actuales inquilinos, se pudieron efectuar varias calas de pintura mural en los muros a la vista más antiguos.
Por lo general, la vivienda en la plantación tenía amplio dominio visual del resto de las construcciones y, en el occidente cubano, era concebida fundamentalmente para el hábitat. En contraposición, en el oriente del país la denominada casa señorial se utilizaba como vivienda y almacén, que en occidente constituían dos estructuras distintas, como es el caso de La Dionisia. No obstante, esto se manifiesta en la zona rural, ya que en las urbes de La Habana y Matanzas también existían las casas señoriales que contaban con un entresuelo destinado a almacén.
La casa es de planta compacta rectangular y parece haber presentado una galería o portal alrededor de la misma que actualmente está presente solo en el frente y parte de uno de sus lados. Los trabajos de pintura mural develaron la superposición de paramentos mediante la diferenciación de los enlucidos de cal y cemento que los caracterizaba. 
Además, la morada presenta un área de traspatio donde se encon-traba la cocina y un horno para pan. Según Ramírez y Paredes[3] la cocina era frecuente que constituyera un elemento independiente o estuviera separada del cuerpo de la vivienda para evitar los olores y humos.
A continuación de la cocina existen otras habitaciones que las fuentes orales relacionan con los barracones de esclavos domésticos y, quizás, la despensa. 
Otra de las estructuras principales en la plantación lo constituye el almacén. Como ya se mencionó, está formado por una construcción independiente y presenta un estado de conservación parcial, ya que cuenta con algunos de sus muros destruidos por agentes naturales como la vegetación, aunque la mayor parte está en pié.
Algunos investigadores mencionan la existencia de otros locales más pequeños que funcionaron para el almacenamiento de los útiles y herramientas de trabajo[4]. En el caso de estudio no se hallaron huellas de estructuras que pudieran asociarse a este tipo de dependencia, lo que podría indicar la posible utilización del mismo local para ambas funciones, aunque lógicamente el grano tendría un evidente privilegio.
Entre la casa y el almacén se halla una estructura compuesta por tres habitaciones, una de ellas destruida, así como algunas partes del resto de los muros. Según la tradición oral están asociadas con los apareamientos forzosos, cuestión que ha sido tratada en la literatura histórica referente a la esclavitud en las plantaciones. Era utilizada para la reproducción natural de la fuerza de trabajo y los nacidos eran denominados criollos, para los cuales existían otras construcciones dedicadas a su crianza.
Otra estructura, que aparentemente está compuesta por una sola habitación, está enclavada a la izquierda del almacén. Esta conserva algunas secciones de muros, pudiéndose reconstruir sus dimensiones hipotéticas teniendo en cuenta sus cimientos y se ha relacionado con la enfermería. La presencia de la enfermería era común en todas las plantaciones cafetaleras, por la necesidad de mantener la fuerza motriz de la cosecha en perfectas condiciones de salud[5].
La denominada casa o criadero de los criollitos es otra de las construcciones presentes en La Dionisia, aunque su atribución funcional está dada por la tradición oral. La misma está constituida por un muro perimetral y otro que la divide aproximadamente al medio. En la esquina suroeste se detectaron los cimientos de una pequeña estructura de dos habitaciones comunicadas, de las cuales no se tiene ninguna referencia, pero deberían estar asociadas a la crianza de los criollitos.
Al lado oeste de la casa de los criollitos se conservan restos de muros en un área donde el nivel del suelo era de aproximadamente 0,50 metros más alto en las primeras visitas que realizamos, espacio que parece haber sido destinado a semillero. En la actualidad esta diferencia no se aprecia, ya que se ha destinado para la siembra y la capa vegetal ha sido removida.
La noria, por otra parte, se mantiene en buen estado de conservación y ha sido utilizada ininterrumpidamente hasta la actualidad, aunque gran parte de la estructura de madera ha sido sustituida. Relacionada con esta, se encuentra un sistema de estanques o contenedores que parecen estar asociados a las reservas de agua. Gran parte de ellos solo se conservan los cimientos. Las modificaciones realizadas para su uso actual llevaron a su destrucción.
Según Ramírez y Paredes[6], en el occidente los cafetales ubicados en zonas llanas estaban obligados a crear reservas de agua para tiempo de seca, lo que parece estar relacionado con los cimientos hallados.
Frente al almacén se pudo definir al menos una estructura correspondiente al secadero, observándose un basamento de pequeñas rocas a un nivel ligeramente superior con respecto al resto del terreno. También se localizaron varios fragmentos del muro perimetral con forma redondeada en la superficie, dispersos por el área. Es probable la existencia de otro secadero o bien que el mencionado se extendiera más allá de sus dimensiones actuales, puesto que hoy día está cruzado por el camino de entrada a la finca. Presenta una figura rectangular y se encuentra justo a la vista de la vivienda, característica que está presente en todos los cafetales[7].
Aunque ya no existe, se tienen referencias del barracón de los esclavos comunes, el cual conservaba sus muros perimetrales hasta la década del setenta cuando fue derrumbado. La tradición oral describe la estructura como de planta aproximadamente cuadrada con un muro divisorio y en una de las esquinas, en la parte externa, se encontraba un aljibe.
Estas estructuras parecen haber sido de dos formas fundamentales: el barracón de patio que constituía un conjunto de habitaciones con salida a un patio central que fue más común en las plantaciones azucareras donde se contaba con una dotación más importante, así como mayores exigencias de trabajo y por ende precisaban más seguridad. Por otra parte se encontraban los bohíos que se conformaban de pequeñas casas construidas de embarrado y guano, las cuales parecen haber sido más comunes en los cafetales[8].
Viajeros como Fredrika Bremer[9] señalan estas diferencias y recientes excavaciones en el cafetal del Padre, provincia La Habana, indican la presencia de bohíos como vivienda esclava[10]. En La Dionisia no se ha podido definir qué tipo de barracón existió. Las excavaciones realizadas en esta área no han aportado datos de los mismos.
También, se halla entre las estructuras el horno de cal. El mismo fue construido aprovechando las condiciones naturales del terreno, en una dolina que crea un desnivel. Hasta mediados del siglo XX la estructura parece haber permanecido en buenas condiciones pero otros incidentes, que son tratados más adelante, conllevaron a su destrucción casi completa, conservándose solo dos secciones de muros.
El horno de cal es un elemento imprescindible en este tipo de plantaciones ya que se utilizaba tanto para la construcción de las instalaciones como para el beneficio de la cosecha[11]. El funcionamiento del mismo estaba concebido para el acceso tanto a la parte superior como inferior, por donde se suministra la materia prima para la obtención de la cal y para alimentar el fuego. 
Por último, se encuentra el campanario, estructura que también participa activamente en la vida de la plantación. Ramiro Guerra[12] menciona al respecto que:
“Esta tenía la triple función usual: llamar a los esclavos al trabajo en la mañana y al medio día; hacerlos cesar en el mismo a las horas acostumbradas; y tocar a somatén en caso de incendio o cuando hubiese necesidad de cualquier otra clase de socorro. El campanario tenía otra función de elevada espiritualidad: dar el toque de oración a la caída de la tarde en coro solemne con las campanadas de las fincas vecinas”.
En este caso la estructura del campanario fue localizada mediante los trabajos arqueológicos, encontrándose los cimientos del mismo, que será tratado en el apéndice correspondiente.


[1] Ramírez, J. F. y F. A. Paredes (2004) Francia en Cuba. Los cafetales de la Sierra del Rosario (1790-1850).
[2] Rizo, L. (2005) La arquitectura agroindustrial cafetalera del siglo XIX en Santiago de Cuba, pág. 59.
[3] Ramírez, J. F. y F. A. Paredes (2004) Ob. Cit.
[4] Ramírez, J. F. y F. A. Paredes (2004) Ob. Cit.
[5] Ramírez, J. F. y F. A. Paredes (2004) Ob. Cit.
[6] Ramírez, J. F. y F. A. Paredes (2004) Ob. Cit.
[7] Ramírez, J. F. y F. A. Paredes (2004) Ob. Cit.
[8] Ramírez, J. F. y F. A. Paredes (2004) Ob. Cit.
[9] Bremer, F. (1989) Cartas desde Cuba.
[10] Singleton, T. (2005) “Interpretando la vida del esclavo en el Cafetal del Padre”.
[11] Ramírez, J. F. y F. A. Paredes (2004) Ob. Cit.
[12] Guerra, R. (1974) Mudos testigos, p. 52.

No hay comentarios:

Publicar un comentario