domingo, 24 de junio de 2012

Colonos Franceses en Cuba


La segunda mitad del siglo XVIII está matizada por una serie de sucesos históricos donde Francia ocupa un papel protagónico. El estallido de la Gran Revolución de 1789 influyó considerablemente en la estabilidad de las colonias francesas en el Caribe. Las consecuencias se observarían en 1791 con el levantamiento de la masa esclava de Saint Domingue. En 1801, Toussaint L´Ouverture invade la parte orien-tal de la isla correspondiente a la parte española, tomando la antigua ciudad de Santo Domingo en enero del mencionado año, lo que provocó que miles de colonos huyeran con diferentes destinos, entre ellos Cuba, ocasión en que muchas familias francesas que habían llegado allí a raíz de los primeros levantamientos, los acompañaran[1].
Entre enero de 1801 y noviembre de 1804 Napoleón intenta la reconquista de la mencionada colonia, enviando una “espléndida fuer-za” que termina rindiéndose en la última fecha citada tras una epidemia de fiebre amarrilla que diezmó gran parte de las tropas[2].
Luego de la capitulación de Rochambeau, el General Jean-Jacques Dessalines, quién se proclama emperador de Haití, dispuso el extermi-nio de todas las personas de ascendencia francesa. Algunos se vieron tocados por la suerte al alcanzar las costas de Cuba y, aunque la mayoría se estableció en la entonces provincia de Oriente, grupos más pequeños se afincaron cerca de Matanzas y al sur de La Habana[3].
Por otra parte, en 1803, la antigua colonia francesa de Louisiana es vendida a la creciente potencia estadounidense, acontecimientos que impulsaron otra oleada de inmigrantes franceses que se instalaron en la región habanera[4].
Estas migraciones se ven matizadas por el aumento repentino de la entrada de masa esclava al archipiélago cubano. Pérez de la Riva[5] proporciona un compendio aproximado de información que permite apreciar como entre 1791 y 1792 hay un ingreso de 21292 esclavos, cifra que incrementa el acumulado desde 18409 hasta 39701 en un lapso de tiempo de dos años. A partir de este momento se vislumbra que las aguas van retomando su nivel (Tabla 3). Semejante situación ocurre entre 1802 y 1804, así como entre 1815 y 1818 fundamen-talmente, coincidiendo con los períodos de alza de las migraciones francesas.
Tomando como referencia los datos disponibles, se pueden distin-guir tres lugares fundamentales de procedencia de colonos franceses para la etapa que se trata: Haití (1791-1792), Santo Domingo (1802-1804) y Luisiana (1803).
Según los estudios de Pérez de la Riva[6], solo entre 1801 y 1806 llegaron a exceder de diez mil los colonos que arribaron a nuestras costas, donde los inmigrantes procedentes de Santo Domingo y Louisiana se asentaron en la región habanera, especialmente en el suroeste de la provincia.
Con posterioridad, entre el 2 de mayo de 1808 y el 4 de mayo de 1814 se desata la guerra de independencia española contra la invasión francesa, sucesos que tuvieron su repercusión en Cuba mediante una serie de actos entre españoles y franceses que culminaron con la expulsión de estos últimos
Para el caso especifico de Matanzas, en 1809 el Cabildo dicta medidas de precaución contra la presencia, “en alza por días”, de ciudadanos franceses, atemorizados por el ideario de la revolución burguesa[7], aunque esto no puso freno al problema. Otro ejemplo de lo antes dicho se presenta en Santiago de Cuba donde en el mismo año se dictó la expulsión de ese territorio de los colonos de origen francés[8].
Tabla 3.
Ingresos de esclavos a Cuba.
Fechas
Entradas
Acumulados
1790
3177
18409
1791
10622
29031
1792
10670
39701
1793
4721
44422
1801
2073
86789
1802
18290
105079
1803
12089
117168
1804
11164
128332
1805
6248
134580
1814
5401
181982
1815
12289
194271
1816
23671
217942
1817
28301
246243
1818
24576
270819
Fuente: Pérez de la Riva, J. (1979) El monto de la inmigración forzada en el siglo XIX.
Durante 1811 y 1812 tuvo lugar una guerra de desgaste, por lo que España necesitaba de fondos para continuar y trató de vender los cafetales y otros bienes que habían dejado los colonos expulsados. A esta proposición se opuso el diputado cubano señor Jáuregui, quien fue combatido en las cortes por defender a los franceses[9]. El 15 de septiembre aparece una nota en el Diario de La Habana aclarando la publicada el 22 de marzo de 1811 respecto a las ventas de las propie-dades mencionadas, aunque esto no aplacó los saqueadores ataques. Los sucesos en cuestión trajeron como consecuencia un estancamiento del café[10].
Tras la firma del Tratado de Valençay el 11 de diciembre de 1813, Fernando VII fue liberado por Napoleón, aunque no es hasta el 11 de abril de 1814 que se firma el armisticio con el jefe de las tropas francesas en la península Ibérica, Nicolas Jean de Dieu Soult[11], lo que puso fin a una dura guerra de casi seis años.
Este hecho estimula el regreso de muchos de los franceses que habían abandonado la isla de Cuba, observándose el aumento tanto de los inmigrantes como de la producción cafetalera a partir de 1814 (Tabla 4).
Por Real Cédula de 30 de agosto de 1815 se concede finalmente la libertad de montes y plantíos, protegiendo y dando seguras garantías a los derechos de propiedad[12], lo que provocaría nuevamente el arribo de inmigrantes al territorio cubano. Esto se vio favorecido por la Real Cédula emitida el 21 de octubre de 1817, mencionada anteriormente, que daba a los inmigrantes franceses iguales derechos que a los ciuda-danos españoles residentes en Cuba, cuestión que intensificaría el flujo de colonos, retornando muchos de los que habían sido expulsados.
Tabla 4.
Producción de café (1813-1815)
Años
Quintales
1813
84690,5
1814
132497,5
1815
229565,75
Fuente: Pérez de la Riva, F. (1944) El café. Historia de su cultivo y explotación en Cuba.




[1] Real Consulado-Junta de Fomento, ley. No. 184, exp. No. 8426 (1801). Citado por Roland T. Ely (2001) Cuando reinaba su majestad el azúcar, p. 84.
[2] Ely, R. T. (2001) Ob. Cit., pp. 84-85.
[3] Ely, R. T. (2001) Ob. Cit., p. 85.
[4] Pérez de la Riva, J. (2004) La conquista del espacio cubano, p. 103.
[5] Pérez de la Riva, J. (1979) El monto de la inmigración forzada en el siglo XIX, p. 41.
[6] Pérez de la Riva, F. (1944) Ob. Cit., p. 27.
[7] Ruiz, R. (2002) Ob. Cit., p. 21.
[8] Portuondo, O. (2003) Entre esclavos y libres de Cuba colonial, p. 80.
[9] Portuondo, O. (2003) Ob. Cit., pp. 37-40.
[10] Portuondo, O. (2003) Ob. Cit., p. 48.
[11] Enciclopedia Encarta 1993-2003 Microsoft Corporation.
[12] Pérez de la Riva, F. (1944) Ob. cit., p. 14.

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