Los estudios en torno al café[1], su historia y su desarrollo, incluso hasta la actualidad, son muy variados y numerosos, tanto en Cuba como en el resto del mundo. No obstante, aún existen dudas respecto al origen de este producto, si bien se ha situado tentativamente en la provincia de Kaffa, en Etiopía. La leyenda sobre su génesis relata que un pastor de Abisinia, actual Etiopía, observó el efecto tonificante al ser consumidos unos pequeños frutos rojos por sus cabras, efecto que luego experimentó personalmente al renovarse sus energías[2].
El largo y complejo proceso de elaboración de esta bebida parece explicar su tardío descubrimiento, que se vincula al siglo XV, aunque en 1996 un equipo de investigadores británicos realiza algunos descubrimientos arqueológicos que indicarían la posibilidad de que el consumo se iniciara a partir del siglo XII en Arabia[3].
Hasta los siglos XV y XVI el cultivo es muy poco frecuente, fecha en que se establecieron extensas plantaciones en la región árabe del Yemen, lugar desde donde se dio a conocer al mundo, aumentando el consumo de dicho producto hacia el siglo XVII, lo que animó a los holandeses a cultivarlo en sus colonias.
En esta centuria el desarrollo del café en el mundo occidental fue contundente, cuando se abren las primeras cafeterías y alcanza una popularidad nunca antes vista, llegando a convertirse en la infusión comercial más bebida del orbe.
1714 sería un año trascendental para la expansión del café. De la mano del capitán de infantería Gabriel Mathieu de Clieu llegaría a las costas de la isla antillana de Martinica el primer esqueje de una planta de café, quien lo había ocultado y conservado en los invernaderos reales del rey Luis XVI de Francia para establecerlo en las cuestas del Monte Pelée[4].
En 1748 el grano es traído a Cuba por el Dr. Antonio Gelabert desde Santo Domingo, si bien otros autores ubican este hecho veinte años antes[5], eximiéndolo de alcabalas y diezmos desde 1768 para alentar su cultivo entre los agricultores[6]. Lo cierto es que ya en 1787 se informa a la Corte de la difusión por todo el país, aunque solo para satisfacer el consumo local y exportarse en pequeñas partidas (Tabla 1). Al siguiente año se le proporcionan ciertas ventajas a los que cultivasen el café para la exportación, aunque en 1791 solo se alcanza a exportar unas 7411 arrobas[7]. Aun así, de una forma u otra, el cultivo de la planta se difundió hacia el occidente del país, donde en las postrimerías del siglo XVIII comienza el fomento de cafetales en la jurisdicción de Matanzas con la llegada de la inmigración francesa.
Tabla 1.
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Cantidad de plantaciones en Cuba (1774-1890)
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Años
|
1774
|
1827
|
1862
|
1877
|
1890
|
Plantaciones cafetaleras
|
3
|
2067
|
782
|
192
|
188
|
Fuente: J. Le Riverend (1981) Historia Económica de Cuba.
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La apertura en 1793 del puerto de Matanzas permitió el libre comercio de la provincia con el resto del mundo sin injerencias de la capital en este intercambio, aunque no es hasta 1818 que se habilita totalmente, ofreciendo el umbral de las puertas matanceras a una amplia gama de visitantes extranjeros interesados en los fértiles suelos yumurinos. Además, los conflictos bélicos ocurridos en Haití y Santo Domingo, dieron un impulso significativo a la migración francesa que rápidamente se estableció en las tierras cubanas.
Vista
del puerto de Matanzas en primer plano. Al fondo la ciudad y el Fuerte La
Vigía. Grabado de Federido Mialhe, ca 1856 (cortesía Boris E. Rodríguez)
Por otra parte, la Real Cédula del 22 de abril de 1804, entre otros beneficios, eximió de pagos por la producción de algodón, café, añil y azúcar[8], lo que impulsó el arribo de inmigrantes a la Isla. Esto deja entrever como se fueron creando las condiciones para recibir a un importante cúmulo de personas con conocimientos productivos que impulsarían el desarrollo de la economía cubana.
Lo cierto es que para el quinquenio 1806-1810 son extraídas por el puerto de Matanzas 22046 arrobas de café, permaneciendo estable, durante el periodo, el ritmo de las exportaciones, entre 4 o 5 mil arrobas anuales[9]. La creciente demanda de productos tropicales en los principales mercados del mundo fue el verdadero catalizador de todos los procesos ocurridos en la economía cubana de principios del siglo XIX, lo que ayudó a que el país llegue a exportar dos millones de arrobas. Esto se vio favorecido por Real Cédula emitida el 21 de octubre de 1817 que daba a los emigrantes franceses iguales derechos que los ciudadanos españoles residentes en Cuba[10]. Al año siguiente un reporte de siete meses consigna el establecimiento de 942 colonos entre las ciudades de Habana-Matanzas, constituyendo el grueso 320 agricultores[11].
Hacia 1827 la mayor parte de las plantaciones se localizaban en el occidente con un 62,5%. Esta cifra fue disminuyendo con la decadencia del producto hasta constituir en 1862 el 45,5% (Tabla 2). A la par de La Habana , las tierras yumurinas fueron asiento de los mayores cafetales cubanos, contando la jurisdicción Matanzas con 203 plantaciones[12].
Ese mismo año, 1827, el puerto de Matanzas ocupaba el tercer lugar como exportador de café y menos de un decenio después, en 1834-1835, el número de plantaciones ascendía a 321, abarcando los plantíos una extensión considerable[13].
Tabla 2.
Cantidad de plantaciones en Cuba por Departamentos (1827).
Departamentos
|
Occidental
|
Centro
|
Oriental
|
Total
|
Plantaciones cafetaleras
|
1207
|
135
|
725
|
2067
|
%
|
58,39
|
6,53
|
35,08
|
Fuente: J. Le Riverend (1981) Historia Económica de Cuba.
Todo este desarrollo económico trajo consigo la búsqueda de fuerza de trabajo para apoyar fehacientemente el proceso. El comercio de esclavos se concibió como la vía para resolver la necesidad planteada, aunque su principal destino lo constituía la industria azucarera.
A partir de 1763 el tráfico de esclavos comienza su trayectoria, caracterizado primeramente por la actividad extraoficial, aunque permitida. Luego, la Corona promulgó diversas reales órdenes que le dieron carácter legal[14]. Después de firmados dos tratados entre Inglaterra y España se estipula la prohibición de la trata negrera a partir del 30 de mayo de 1820, iniciándose así otra etapa de la trata ilegal permitida. El tratado entre Francia e Inglaterra y la promulgación de la abolición de la esclavitud en las colonias inglesas para 1833, así como la guerra civil española, crearon las condiciones necesarias para un nuevo acuerdo hispano-británico en 1835, aunque este no difirió de los anteriores. No es hasta 1845 que el gobierno español promulga la Ley de Represión del Tráfico Negrero, resultante de diversos intereses[15], pero la trata ilegal continuó. Hacia 1826-1827 la esclavitud empleada en la producción de café representaba el 40% en el ámbito provincial[16].
Durante los primeros años del segundo cuarto de siglo la producción nacional se mantuvo alta. Pero en la década del treinta aparece el germen de la decadencia. En Brasil y América Central el cultivo había tomado fuerza; las repercusiones se comenzaban a sentir en Cuba. La decadencia del cultivo del café queda evidenciada en 1840 por la existencia en la jurisdicción Matanzas de solo 175 plantaciones del grano. Un cuarto de siglo después serán solamente 83 en toda la comarca yumurina[17]. En 1866 las cifras reafirmaron el descenso, ya que en la jurisdicción Matanzas se contaba con 58 cafetales[18]. La suerte estaba echada, las plantaciones de café estaban sentenciadas a la desaparición casi completa.
[1] El Café es un género de árboles de la familia de las Rubiáceas, del genero Coffea, de la cual existe una treintena de especies, aunque solo tres de ellas son las más importantes. El arbusto del cafeto alcanza de cuatro a seis metros de altura en la madurez, posee hojas aovadas que se mantienen durante tres a cinco años y flores blancas que sólo permanecen abiertas durante unos pocos días. El desarrollo del café requiere un suelo rico y húmedo, que absorba bien el agua y drene con rapidez el exceso de precipitación Microsoft Corporation (2003), Biblioteca de consulta Microsoft Encarta.
[2] Wikipedia. http://es.wikipedia.org/wiki/Caf%C3%A9 (26 de agosto de 2008).
[3] Wikipedia. http://es.wikipedia.org/wiki/Caf%C3%A9#Historia (26 de agosto de 2008).
[4] Wikipedia. http://es.wikipedia.org/wiki/Caf%C3%A9#Historia (26 de agosto de 2008).
[5] Alberto Arredondo: El café en Cuba, Vida y pasión de una riqueza nacional, Imp. Arellano y Compañía, O´Relly No 206, La Habana, Cuba, 1941, p. 13. Citado por: Rizo Aguilera, L. (2005) La arquitectura agroindustrial cafetalera del siglo XIX en Santiago de Cuba, pág. 10.
[6] Pérez de la Riva , F. (1944) El café. Historia de su cultivo y explotación en Cuba, pp. 307 y 308.
[7] Guerra, R. (1971) Manual de historia de Cuba desde su descubrimiento hasta 1868, p. 248.
[8] Torres-Cuevas, E. y O. Loyola Vega (2001) Historia de Cuba 1492-1898. Formación y liberación de la nación, p. 104.
[9] Ruiz, R. (2001) Matanzas. Surgimiento y esplendor de la plantación esclavista (1793 – 1867), p. 20.
[10] Archivo histórico de Matanzas. Real Cedula 21 de octubre de 1817, p. 168.
[11] Ruiz, R. (2001) Ob. Cit., p. 45.
[12] Ruiz, R. (2002) Ob. Cit., p. 22.
[13] Ruiz, R, (2001) Ob. Cit., p. 51.
[14] Torres-Cuevas, E… (2001) Ob. Cit., p. 104.
[15] Torres-Cuevas, E… (2001) Ob. Cit., p. 105.
[16] Ruiz, R, (2001) Ob. Cit., p.44.
[17] Ruiz, R. (2002) Ob. Cit., p. 24.
[18] Ruiz, R, (2001) Ob. Cit., p.91.

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