lunes, 25 de junio de 2012

La Dionisia en la Guerra de Independencia de 1895


La segunda mitad del decimonónico cubano estuvo matizado por las acciones bélicas para la independencia del archipiélago del dominio español. El año 1895 trajo consigo el inicio de otra contienda conocida como la Guerra Necesaria, esta vez organizada por José Martí y Máximo Gómez, en la que la incorporación de occidente era fundamental.
La zona de Canímar y sus cercanías es utilizada para el resguardo del armamento para el alzamiento del 24 febrero de 1895. Entre los lugares documentados por la historiografía se encuentran La Ignacia, en el actual municipio de Limonar, y la finca de Manuel Fernández, situada en Canímar[1]. Las autoridades coloniales comienzan a inquie-tarse por un factor de inminentes consecuencias: la tea incendiaria o guerra económica. Matanzas, que sobresalía por su riqueza azucarera, se vería afectada sobremanera.
Según demuestra la información histórica, en estos años, sobre todo en 1896, se desatan acciones bélicas en algunas plantaciones de la zona, como es el caso del cafetal Josefa el 23 de junio en Sumidero, Limonar, entre las fuerzas del general Lacret y el coronel Gastón[2]. No obstante, hasta el momento no se tienen referencias de sucesos semejantes llevados a cabo en La Dionisia[3].
Sin embargo, en el marco de una de las puertas de la parte trasera de la casa de vivienda de la plantación se conserva un agujero que se ha asociado a un impacto de proyectil. La tradición oral ha rescatado un pasaje relacionando esta evidencia con la gesta independentista de 1895, cuando tropas españolas se refugiaron en la casa para repeler un ataque mambí. Se cuenta que las fuerzas cubanas derrotaron a sus oponentes, sepultándolos en el lugar por donde hoy pasa el camino que conduce al poblado de Indaya. Como resultado del enfrentamiento una sección de la vivienda fue quemada.
Si bien la zona de Canímar, como se ha mencionado, estuvo vinculada a todo el proceso independentista y sufrió las consecuencias de la contienda sobre todo a través de la tea incendiaria, no se ha podido corroborar, ya sea mediante la documentación histórica o las labores arqueológicas, la veracidad de los hechos. Lo cierto es que el agujero que atraviesa el marco ha quedado como testigo de un suceso que pudo haber estado relacionado con el paso de las tropas mambísas por el territorio.
Agujero del impacto de bala en el marco de una de las puertas


[1] Gómez, F. (2004) Ob. Cit., p. 67.
[2] Gómez, F. (2004) Ob. Cit., p. 102.
[3] Faustino Gómez, comunicación personal, 2005.

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