La segunda mitad del decimonónico cubano
estuvo matizado por las acciones bélicas para la independencia del archipiélago
del dominio español. El año 1895 trajo consigo el inicio de otra contienda
conocida como la Guerra Necesaria, esta vez organizada por José Martí y Máximo
Gómez, en la que la incorporación de occidente era fundamental.
La zona de Canímar y sus cercanías es
utilizada para el resguardo del armamento para el alzamiento del 24 febrero de
1895. Entre los lugares documentados por la historiografía se encuentran La
Ignacia, en el actual municipio de Limonar, y la finca de Manuel Fernández,
situada en Canímar[1].
Las autoridades coloniales comienzan a inquie-tarse por un factor de inminentes
consecuencias: la tea incendiaria o guerra económica. Matanzas, que sobresalía
por su riqueza azucarera, se vería afectada sobremanera.
Según demuestra la información histórica,
en estos años, sobre todo en 1896, se desatan acciones bélicas en algunas
plantaciones de la zona, como es el caso del cafetal Josefa el 23 de junio en
Sumidero, Limonar, entre las fuerzas del general Lacret y el coronel Gastón[2].
No obstante, hasta el momento no se tienen referencias de sucesos semejantes
llevados a cabo en La Dionisia[3].
Sin embargo, en el marco de una de las
puertas de la parte trasera de la casa de vivienda de la plantación se conserva
un agujero que se ha asociado a un impacto de proyectil. La tradición oral ha
rescatado un pasaje relacionando esta evidencia con la gesta independentista de
1895, cuando tropas españolas se refugiaron en la casa para repeler un ataque
mambí. Se cuenta que las fuerzas cubanas derrotaron a sus oponentes,
sepultándolos en el lugar por donde hoy pasa el camino que conduce al poblado
de Indaya. Como resultado del enfrentamiento una sección de la vivienda fue
quemada.
Si bien la zona de Canímar, como se ha
mencionado, estuvo vinculada a todo el proceso independentista y sufrió las
consecuencias de la contienda sobre todo a través de la tea incendiaria, no se
ha podido corroborar, ya sea mediante la documentación histórica o las labores
arqueológicas, la veracidad de los hechos. Lo cierto es que el agujero que
atraviesa el marco ha quedado como testigo de un suceso que pudo haber estado
relacionado con el paso de las tropas mambísas por el territorio.
Agujero del
impacto de bala en el marco de una de las puertas
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