lunes, 25 de junio de 2012

Desarrollo Turístico del Área de Canímar


Las condiciones naturales del Valle de Canímar han llevado a considerarlo como una zona de importantes riquezas naturales, donde conviven exóticas especies tanto de la flora como la fauna tropical y elementos patrimoniales, como sitios donde se reconocen huellas de las antiguas culturas precolombinas y estancias coloniales de extraordinario valor, más allá de algunas irregularidades que han afectado el paisaje. Estas condiciones incidieron en la instauración de bases de campismo en el área a inicios de la década de los ochenta, como primeros exponentes de explotación turística destinada al público nacional. Con posterioridad, se comienzan varios proyectos, fundamentalmente a partir de los años noventa con el naciente turismo internacional, lo que trajo consigo la inserción de empresas nacionales y extranjeras, siempre con una concepción de turismo de naturaleza. En las postrimerías del siglo XX y en el umbral de XXI, muchos han sido los proyectos que se han concebido en torno al Valle de Canímar, aunque pocos han llegado a materializarse.
Uno de los más recientes fue dirigido a la creación de un Parque Temático con un “uso sostenible de Recursos Naturales, arqueológicos, culturales y patrimoniales.” El mismo reitera que su desarrollo sería “con amplia concepción de sostenibilidad”, planteando que posibilita-ría, entre otras cosas, “el cuidado y protección de los recursos forestales y arqueológicos fuertemente amenazados en la actualidad”, según el autor por carencia de financiamiento[1]. Es importante señalar que, al decir del autor, el Parque podría triplicar los ingresos actuales, que está limitado de alcanzar cuotas de mercado, al no poder incrementar las opciones y atractivos. Más adelante plantea lo expresado por el Ministerio del Turismo (MINTUR) referente a la necesidad de “o no considerar a Canímar como Área Protegida o en su defecto establecer capacidades de carga amplias”, ya que 120 PAX diarios “no permiten el desarrollo del Parque”.
Añade además que “los intereses del turismo requieren que ésta [capacidad de carga] no sea inferior a 1000 PAX diarios”, por lo que las entidades interesadas, la Unidad de Medio Ambiente del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA) en Matanzas y la Empresa de Flora y Fauna, se pronunciaron por ampliar la capacidad de carga, aludiendo como justificante que “no se había contado con la información y recursos necesarios para fijarla con exactitud y se reconocía que los cálculos habían sido conservadores”, siempre que los resultados aboguen por un incremento económico.
A todo lo anterior se debe apuntar que en un inicio prima una “amplia concepción de sostenibilidad” y las razones de la limitante de mercados están dadas por “no poder incrementar las opciones y atractivos”, dando como solución el incremento de la capacidad de carga de 120 a 1000 PAX diarios, respondiendo exclusivamente a los intereses del turismo. No se niega la carencia de financiamiento para la protección de los recursos forestales y arqueológicos del área, pero tampoco es el único inconveniente, ya que las soluciones donde solo atañen los resultados económicos concluyen con daños irreversibles.
Por otra parte, es de destacar la ausencia de entidades como el Centro Provincial de Patrimonio Cultural en un proyecto donde el 45,44% de los atractivos turísticos ofrecidos corresponda a sitios patrimoniales.


[1] García, P. L. (2001) Diseño de Parque Turístico en el Área Protegida del Valle del Río Canímar.

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